miércoles, 26 de febrero de 2014

Maratón de Sevilla

Es el momento nueve. Nueve mil corredores esperando a las nueve de la mañana con una temperatura de nueve grados a que se dé la salida. Está a punto de empezar el maratón. Aunque en realidad todo ha comenzado mucho antes. Exactamente en el momento en que decidimos que va a ser Sevilla el destino elegido. Después de la fase logística de buscar vuelos, hotel, hacer la inscripción, etc, toca ponerse manos a la obra.
En la línea de salida te da tiempo para pensar que los frutos de tres meses y medio de entrenamiento pueden verse reflejados, o no, en esa mañana de febrero.



¿Cómo ha sido el entrenamiento?

Pues ha habido momentos de todo tipo. 

Por un lado, tenemos los inconvenientes derivados de la época del año en que he entrenado. La mayoría de días he tenido que correr sin luz solar. Una linterna frontal era la única opción para poder salir. A esto hay que añadir el frío del invierno y el gélido viento que me ha acompañado en varias ocasiones. Por suerte, la lluvia no ha hecho acto de presencia con frecuencia. Sólo cuatro veces en tres meses.

Por otro lado, y lo más preocupante, las diferentes lesiones que he tenido a modo de río Guadiana, apareciendo y desapareciendo. Lo primero, fueron problemas musculares derivados de las cargas de entrenamiento, que me hicieron parar en un par de ocasiones y en el km 10 de la media maratón de Sitges. Después de diez sesiones de rehabilitación, todo quedó en una anécdota.
 Lo peor, sin duda, fue una inoportuna caída que sufrí a dos semanas y media de la carrera, cuando me tropecé con una piedra que había en el río. El resultado fue una contusión en las costillas que me hizo plantear la manera de afrontar una prueba tan dura. Hasta el mismo día de la competición me estuvo molestando (por suerte cada vez menos). No podía dormir bien de lado, no podía ir a ritmos rápidos, me dolía al toser y estornudar... Tomé entonces la decisión de salir a correr a ritmos lentos y descansar bastante hasta el día. El resto sería cuestión de esperar. No sabía si me iba a doler, si tendría que abandonar o si acabaría bien. El osteópata acabó de hacerme la puesta a punto.

Pero también hay que mencionar la parte buena. Los días que vas devorando kilómetros sin esfuerzo, las buenas marcas en alguna media maratón (incluido un récord en la distancia), la sensación de una buena recuperación de forma física después de un año y medio de la operación...

Fin de semana de maratón

La llegada del avión a Sevilla estaba prevista a las 9:20, pero por un problema técnico (por suerte en un carro de los que transportaba el equipaje), llegó a las 10 de la noche.




 Víctor, que ya estaba en la ciudad, nos esperaba a Goyo y a mi. Cena, paseo y a dormir.
El sábado, en contra de lo que se supone que hay que hacer cuando disputas un maratón, lo dedicamos a conocer la ciudad. En un día no puedes ver todo, pero te puedes hacer una buena idea de la ciudad. 
Por la mañana, fuimos a recoger los dorsales a la feria del corredor, un poco alejada del centro. 





A continuación, nos acercamos al centro para iniciar el recorrido. Empezamos en la plaza del Duque, después la famosa calle Sierpes, para acabar por la turística zona de la Catedral, la Giralda, el barrio de Santa Cruz, la Torre del Oro y finalmente el barrio de Triana para comer. A partir de aquí, Goyo y yo seguimos el recorrido, mientras que Víctor, que ya conocía Sevilla, se fue al hotel a descansar. El paseo continuó por el parque de Maria Luisa, la Plaza de España y el Sánchez Pizjuán (el campo de fútbol del Sevilla). 


















Sevilla es una ciudad que se puede ir recorriendo a pie, pero que además tiene una buena red de autobuses para llegar a casi todos los puntos de la ciudad. El tranvía y el metro tienen recorridos más limitados.
Ya por la noche, junto con Carlos y Rafa y sus respectivas familias (amigos de Goyo que también corrían), quedamos para cenar en un restaurante italiano para llenar los depósitos de hidratos de carbono. Hay que decir que Sevilla es un lugar magnífico para tapear y para probar suculentos platos como los de "pescaito frito", salmorejo... pero cuando vas a correr 42 km, no es lo más recomendable.



 Después de cenar, al hotel y a descansar.

23 F, día de la carrera

A las 6'15 de la mañana ya estábamos en pie y antes de las 7 h desayunando. El restaurante estaba lleno de runners compartiendo mesa, anécdotas y estrategias de carrera. A continuación, nos dirigimos a la parada del bus para ir al estadio.




 Después de unas fotos, cambiarnos y calentar un poco, fuimos hasta la línea de salida para afrontar la distancia que siglos atrás había realizado Filípides.
El punto de inicio estaba dividido en cajones con los diferentes tiempos acreditados, pero la verdad es que a 10 minutos de empezar, cada uno entró por donde quiso. Algo que me llamó la atención es que la liebre (atletas que marcan el ritmo) de 3 h estaba más cerca que la de 3h 15´.
Y comienza la carrera. Víctor y Rafa tiran hacia delante, mientras que Goyo, Carlos y yo nos quedamos rezagados. A los pocos metros se hace un pequeño tapón y pierdo de vista a mis dos compañeros de ritmo. Paso el primer km  lento y con ligeras molestias en la costilla lesionada. En el segundo km diviso a Goyo y Carlos a una distancia de 30 metros, pero decido seguir con mi paso. 
Poco a poco van pasando los km y aumento un poco el ritmo. En el km 5 ya llevo el ritmo deseado y he recuperado, e incluso mejorado, el tiempo perdido. Instantes después alcanzo a mis "compis" y seguimos los tres. Los km siguen cayendo y las molestias continúan, pero me doy cuenta que tal vez todo quede ahí, y que pueda seguir con la prueba. 
Y por fin llega la media maratón. Miro el reloj y veo que si sigo así puedo alcanzar el objetivo por el que había entrenado tanto: 3 h 15'. La idea del abandono por la lesión, empieza a quedarse aparcada. Falta ver que es lo que pasa a partir de ahora. Goyo tiene que pararse un momento, Carlos tira para delante y yo pierdo algo de tiempo en el avituallamiento. Siguen pasando los km y algunos dolores hacen acto de presencia en los cuádriceps, pero no me preocupan excesivamente. En el km 25 lleno un poco los depósitos con un trozo de plátano que nos dan en el avituallamiento. Tengo a Carlos a unos 20 metros e intento darle alcance, cosa que sucede en el km 31.



Seguimos un rato juntos, alentados por la gente que se congregaba allí, incluidas las familias de los corredores y Núria, amiga sevillana de Víctor. Pero en el parque de María Luisa, cuando bajo el ritmo para tomar una especie de papilla de frutas que llevo, se me vuelve a ir. En ese momento me pregunto varias cosas. ¿Dónde están los avituallamientos sólidos que ponía en el reglamento?, ¿Dónde está la liebre de 3h 15´que no he visto en toda la carrera?¿Dónde me esperará el tío del mazo (el famoso muro)?
Pero el cansancio extremo no llega. Sigo al mismo ritmo y al final, en el km 41 paso a Carlos y encaro el camino al estadio. Justo antes de la entrada pienso que voy a conseguir mi objetivo, pero cuando ya piso la pista, me doy cuenta que faltan todavía unos 300 metros y tengo algo más de 1 minuto para hacerlos; no se si lo lograré. Acelero pero no se si será suficiente. A 200 metros de la llegada, me pasa Carlos como una exhalación animándome para que vaya con él. Aprieto los dientes en la recta de llegada y realizo un sprint que me tiene que llevar a superar mi objetivo. Y finalmente llegamos juntos a meta. Lo hemos conseguido los dos: 3 h 14´50".
La sensación de felicidad es inigualable. Las malas noticias deportivas llegan al poco tiempo. Víctor ha tenido un pinchazo en la primera parte de la carrera que le ha hecho pararse, pero su constancia y espíritu de superación le hacen remontar y acabar la carrera en un magnífico 3 h 16´. Viendo como le ha quedado la pierna, lo extraño es que haya podido acabarla. Goyo sigue con sus problemas de espalda y ha tenido que bajar el ritmo. Aún así, su capacidad de sufrimiento es tal, que le permite acabar la carrera en 3 h 23´. Rafa tiene también problemas musculares y se lo toma con calma, para llegar en 3 h 36´.

Dejo un enlace con todos los vídeos en los que salgo (el tiempo que figura es el oficial, no el real)

http://www.corriendovoy.com/atletismo/busqueda-dorsal/maraton-sevilla-2014/18106



Decir que la llegada queda lejos de la zona de guardarropía y, después de 42 km, parece que no llega nunca. Pero lo peor es que, debido al caos que se montó en la carretera cuando se acabó la competición, tuvimos que volver andando al hotel (total 3 km de nada). Por suerte, contamos con la presencia de nuestra fan incondicional Núria, que nos condujo por el camino más corto y además nos invitó a una coca-cola que nos supo a gloria bendita.
Otra maratón, y van 8, "pa la saca" y la sensación de haber hecho un buen trabajo. Hay que pensar ya en la siguiente.





sábado, 15 de febrero de 2014

Aigüestortes y alrededores

Hoy toca escribir sobre este bonito paraje del norte de Catalunya. Para dar un abanico más amplio de posibilidades, también mencionaré algunos lugares que se encuentran en un radio de unos 50 km (en todas direcciones) de este parque natural.

Aigüestortes

Cuando más bonito está el parque es en primavera. No se puede acceder en vehículo privado, pero hay unos taxis 4 x 4 que te llevan al parking donde se pueden iniciar un sinfín de rutas. En esta ocasión os quiero dejar un enlace donde se puede consultar todo tipo de información (rutas, accesos, alrededores, consejos, alojamientos...)

http://www.aiguestortes.info/

El recorrido que hicimos consistió en ir al bonito pueblo de Espot y dejar allí el coche. Después, como he mencionado antes, unos taxis 4 x 4 nos llevaron a unos metros del lago de Sant Maurici.



Dependiendo de lo que queráis hacer, podéis escoger una de las varias las rutas que comienzan desde allí. Nosotros hicimos una fácil que apenas nos llevó un par de horas. A la hora prevista, de vuelta al pueblo con los 4 x 4.





Vall de Boí

Lo mejor de esta zona es ir visitando los pueblos que te vas encontrando y que, en coche, están a poca distancia unos de otros.

Durro
Erill la Vall


Taüll
Barruera
Como curiosidad decir, que no os esperéis encontrar el fresco original del Pantocrátor en San Climent de Taüll (lo que hay es una réplica). El original, digno de ver, está en el MNAC.
Si no os relajáis viendo el paisaje, que lo dudo, podéis pasar unos días en el balneario de Caldes de Boí. El exterior está muy bien. Del interior no puedo opinar, que no lo he visto.
Los forofos del esquí tienen aquí las pistas de Boí-Taüll. 

Vall d'Arán

Lugar con encanto para visitar en cualquier estación del año. 
En primavera y verano hay rutas interesantes, en las que el color predominante es el verde. Sin duda, el pueblo más atractivo de la zona, tanto por su oferta para el turismo como por la belleza en las construcciones, es Vielha. Los amantes de la nieve tienen también aquí diferentes posibilidades como esquiar, trineos, raquetas de nieve, motos...
Si queréis hacer una actividad más barata y también divertida, podéis pasar por la pista de hielo (Palai de Geu).






Esterri d'Aneu, Llavorsí y Sort

Estos tres lugares quedan al este del parque de Aigüestortes. 

Esterri d'Aneu es un pueblo muy pequeño que apenas llega a los 900 habitantes, pero que he querido nombrar por ser lugar de paso, y por lo acogedor que parece. Merece la pena "perder" una hora en visitarlo.

De Llavorsí quería destacar que es un buen lugar para practicar Rafting. Después de unas breves indicaciones de manejo, estás preparado para descender por el río Noguera Pallaresa, con la compañía de un monitor. Según la época se pueden practicar diferentes actividades de aventura.

http://www.raftingllavorsi.com/new/index.php


Y para acabar, por la misma carretera C-13, nos encontramos con Sort, localidad conocida por su administración de lotería. El año que pasé por allí, no tuve que hacer una gran cola para poder comprar un décimo de Navidad, pero no es lo frecuente, ya que decenas de personas venidas de toda la geografía española quieren probar suerte. Y es que, la Bruixa d'or, es la administración de lotería que más premios reparte (también es la que más vende, sobretodo por internet). Al salir, no te olvides de frotar el boleto por la nariz o el palo de la escoba de la bruja. para que te traiga suerte.